sábado, 10 de febrero de 2018

¡¡SOS SANIDAD!!



El pasado domingo día cuatro de febrero, Santiago de Compostela fue escenario de una magna manifestación que puso de manifiesto la preocupación creciente por el camino que sigue nuestra sanidad pública: Buque insignia de nuestro sistema social.

Paralelamente los gestores públicos nos informan de la buena salud que muestra el sistema y su gestión.
¿Qué debemos creer y a quién?
No hay mejor forma de llegar a una conclusión que comprobar en primera persona dicho funcionamiento.

Una vez hecho, es fácil tomar conciencia del camino de degradación de forma sostenida que sigue, a lo que hay que aventurar su final irreparable si alguien no lo impide.

Sin dejar de considerar aquellos vicios y aptitudes poco éticas que hubiera que corregir; esta intervención nunca debiera albergar ni justificar el camino emprendido.

Dejo claro y sentado en primer lugar, el nivel profesional y humano de los profesionales del sector, gracias a los cuales esto todavía sigue funcionando a pesar de las dificultades que encuentran en el día a día:
Tiempos de consulta programados. Estímulos e indicaciones para prescribir unos fármacos y dificultades o exclusión de otros. Jornadas laborales excesivas y según sea el caso la primera función que ha de hacer un facultativo cada día es firmar su contrato de trabajo que será de 24 horas, lo que hace que una persona, y esto es extensible al conjunto de la sociedad, a lo largo de un año pueda firmar del orden de 100 contratos laborales.

Hay que reconocer que es una forma de mejorar las estadísticas que sirven al i- responsable de turno manejar unos datos que no son reales. 100 contratos de trabajo no son 100 personas que se incorporaron al mundo laboral, es una que firmó 100 veces, pero los dastos se anuncian y  demasiada gente cree y valora en la forma  que quiere y espera el o la  anunciante.

Nos informan que bajan las listas de espera y hay que hacer la misma lectura que en los contratos laborales. ¿Por qué?
Acudimos a un centro sanitario a solicitar asistencia y si el periodo máximo establecido son seis meses y estuviera cubierto le dirán que debe volver a solicitar cita pasado ese tiempo, lo que quiere decir que las estadísticas hablan de un máximo de seis meses, pero la realidad es muy diferente.

Pido cita para una consulta en mayo y se me concede para noviembre. El facultativo cree conveniente realizar una prueba y esta se habilita para febrero.
Llega febrero y el médico que debe hacerla coge una baja (también enferman los médicos y en la situación actual me pregunto como no enferman más) y recibo una llamada para informarme que se modifica la fecha y que acuda a hacerla a una clínica privada, es decir, el médico no tiene quien le sustituya. Me dicen que acuda a la privada. ¿Qué me están diciendo de forma subliminal?
Si prefiero hacerla en la sanidad pública no tengo fecha.

Más ejemplos: Para ahorrar dinero hay productos que son sustituidos por otros antes de saber si pueden ejercer de sustitutos con garantía o por el contrario pueden presentar alguna contraindicación: Intervención quirúrgica cardíaca. El paciente entra en parada. El personal de quirófano no entiende el por qué, hasta que alguien se da cuenta que uno de los productos utilizados no es degradable como debiera y es lo que provoca el cuadro en el paciente. Hasta ahora se estaba utilizando un producto que si respondía a la necesidad del momento. El de ahora es más barato, claro, pero puede generar problemas.
Esto fue publicado en una prestigiosa revista americana por uno de los intervinientes, harto de recortes y de las condiciones en que se ven obligados a ejercer su profesión.
Sirvan como ejemplos para ilustrar una realidad sobre la cual podría escribir folios y folios.

Grandes profesionales, infravalorados por el sistema que debiera mimarles.
No basta con que sean reconocidos por el público, al menos por quien está escribiendo.

¿Nuestro fin será como el de los americanos: quien tiene dinero tiene médico y quien no que se apañe? Todos es posible si no lo impedimos a tiempo.
Una buena forma son las urnas, no lo olviden.

                                                                        D. Robles       

sábado, 13 de enero de 2018

AÑO NUEVO VIDA VIEJA


Rebasada la frontera del 2018 y aspirando , como siempre, a que se inicie una etapa nueva y algo diferente, la realidad se vuelve tozuda y nos hace despertar de ese sueño para hacernos ver que todo sigue igual y con posibilidad de empeorar.

La etapa solidaria ya forma parte del pasado, sólo dura unos días y todos respondiendo al toque de corneta: vuelta al día después que es lo mismo que el día antes.

Cataluña sigue empeñada en transportarnos al surrealismo más absoluto de la mano de sus dirigentes. 
Habíamos visto y vivido poco que el futuro más inmediato nos alumbra un gobierno virtual o cuando menos, medio virtual, con un Presidente que ejercerá por TV, quien sabe si por email o Instagram. Al menos eso pretenden, parece. 
Pensaba que estas cosas pertenecían al mundo de Shin Chan o de Doraemon. Pues no, Cataluña se empeña en elevarnos al territorio de lo imaginario y la fantasía.

En otro orden y para no cambiar el paso, en Moncloa siguen instalados también en su mundo de Doraemon. Nos trasladan una realidad que sólo se percibe en los jardines de Palacio.
Hace unos días nevó y Mariano no se enteró. Algo así dijo hace no demasiados años refiriéndose a la Ministra de entonces. Ahora el cuento cambió y la culpa fue de los irresponsables conductores. Más de 24 horas atrapados 3000 vehículos y todos son culpables menos los responsables del Gobierno. 
Seguro que la responsabilidad última de esta nevada y sus consecuencias es de Zapatero.
Esto es Mariano en estado puro: lo mismo pide la dimisión de una Ministra que nos felicita el 2016, que no sabe no contesta, que….. “ya tal”

Si cruzamos el Atlántico y nos vamos a la orilla del Misisipi: al líder del tupé le quieren hacer un examen psicológico para comprobar si es apto para gobernar.
¿Realmente es necesario practicar un examen para poder concluir que este personaje es un mediocre botarate con dinero, convertido por obra y gracia de los americanos en un peligro para la humanidad?

En fin, la única página que pasamos seguro es la del calendario.
El mal sigue avanzando. La indignidad y miseria de unos cuantos progresando a costa de la dignidad de unos muchos, con la conformidad y complicidad de todos haciendo que sea posible.

Año nuevo, más de lo mismo.             

                                                                      D. Robles

sábado, 2 de diciembre de 2017

LA HORA DEL BUENISMO



Llega diciembre y con él la Navidad. Época del año en que los primeros acordes de campanillas elevan nuestro ego interno y de forma mágica puede transformar nuestra conducta. Sentimos que algo nos empuja al "buenismo". Ese buenismo en forma solidaria que hace que "casi" todos nos volvamos un tanto tiernos y ávidos de ayudar a alguien. Momento que nos hace recordar aquellas personas a quien la suerte no sonrió, o dejó de sonreír y condenó a sufrir un destino sin campanillas. Se activa la colección del almacén. Se recogen toneladas de alimentos, juguetes, ropa y un largo etc., de iniciativas.

El albor de la Navidad puede conseguir que una guerra se detenga unos días por encendida que sea.
Las campanas navideñas son a la especie humana lo que la música a las fieras (las amansa: dicen).
Si así fuere; es una gran pena que no suene todo el año "Campanitas de Belén".

Si durante quince días somos capaces de mutar nuestro comportamiento y cerebro, ¿por qué  resulta imposible los otros trescientos cincuenta?

La dulce Navidad sirve para relajar nuestro estrés anual acumulado. Da carpetazo a un ejercicio con satisfacción o preocupación, todo depende.

Pero no se hagan ilusión. Campanillas y villancicos no amansan todas las fieras. Siempre hay quien persevera en su instinto más primitivo dando por sentado que hay seres que no tienen derecho a vivir en paz. Sea por origen o cualquier otra realidad no ajustada a un estándar preestablecido e interiorizado en base a un concepto tan simple como erróneo.

Las campanillas navideñas no superan la barrera del instinto más primitivo de las fieras empeñadas en morder la existencia del diferente. Inconscientes de sus carencias y capacidad para hacerse y responder una pregunta: ¿Quién diferente de quién?
Algo tan sencillo como saber que tod@s de tod@s.

Fechas en que escucharemos mensajes y discursos referidos a refugiados, inmigrantes y toda esa parte de humanidad que sufre marginalidad y discriminación. Mensajes que ponen de manifiesto el otro yo de quien ora: exhibiendo el discurso más correcto y adecuado al momento y sus hechos más antagónicos.
Personas que teniendo potestad para tomar decisiones, en lugar de humanizar un poco su cerebro siguen endureciendo las horas de quien dicen apoyar en su discurso.

Versión de quien presenta imagen navideña y seso en carnaval. Ese yo y su otro

Tranquilos. Pronto llega el diez de enero y el espécimen humano retorna al acelere pospuesto y al estrés reposado. Otra vez un año por delante para seguir afirmando nuestra condición. El prójimo agotó sus necesidades y pareciera que la solidaridad desatada quince días atrás sirviera para cubrir la de todo un año y tuviéramos que dar el deber por cumplido. La necesidad vuelve a la invisibilidad y la guerra que se detuvo al son de Noche de Paz al esplendor de su misión.

Blanca Navidad. Momento de buenismo.
El diez de enero nos vemos de nuevo las caras.

                                                                     D. Robles

sábado, 25 de noviembre de 2017

EL MISISIPI NOS INVADE

Europa, tierra de cultura milenaria. España, país de esa Europa, culturalmente rica en arte, letras, patrimonio, gastronomía, tradiciones, idiomas, etc.
No veo que preocupe la invasión que estamos sufriendo de usos, costumbres y expresiones que amenazan sustituir las propias. 
Importadas de una parte del mundo cuya cultura se mueve entre el Country y Hollywood y su tradición culinaria entre la hamburguesa artificial y la Coca-Cola.

Acabamos de salir del “Halloween” y nos sumergimos en el “Black Friday”, nos espera el “Cyber Monday” y pronto celebraremos el día de “Acción de Gracias”. Está tardando demasiado en llegar. Reconozco que me preocupa: siento la necesidad de indultar a un pavo. Las rebajas están evolucionando hacia las “Mid Season Sale”, etc.

En resumen: como disponemos de un repertorio léxico tan escaso; una cultura y tradiciones tan limitadas, hemos de complementarlo con otro, y qué mejor que aquel que llega del Misisipi. Procedería decir complementarlo y enriquecerlo, pero como esto último es un auténtico disparate, mejor omitirlo.

¿Es necesaria esta evolución - sustitución? Rotundamente no.
¿A qué obedece pues esta manía de introducir costumbres foráneas y sus denominaciones?
Es bastante sencillo: a la estrategia consumista y puesta en escena de la maquinaria que estimula tal proceder.
Los grandes operadores saben muy bien que el consumidor es puramente emocional. Sustituye con facilidad su sentido racional por el emocional. 
No ve más que aquello que le ponen delante y le recuerdan con insistencia a todas horas, sin evaluar que tal vez tenga trampa. 
Colocan ante su emoción una colección de anzuelos hacia los que va como pez ciego que llevan siete días sin comer. El famoso Black Friday, basado en grandes descuentos, nadie se fija que, en casos, viene precedido de una subida de precios para luego aplicar esos grandes descuentos que no lo son.

Nuestra campaña navideña comienza en unos días, pero decidimos anteponer “americanadas” a nuestra costumbre y tradición. Fijémonos en Papá Noel. ¿No avanza y amenaza superar a nuestros Reyes Magos? Tiempo al tiempo.

Si ha de ser así, que así sea, pero no dejo de observar con cierta tristeza cómo se va enterrando con nuestra complicidad e indiferencia nuestra esencia, en favor de otra que más que invadirnos debiera copiarnos.

Largo será el Misisipi, pero nunca tan grande como el Ebro o el Guadalquivir.
                                                                   
                                                                                 D. Robles
       


sábado, 18 de noviembre de 2017

¡PAÍS, PAÍS!

Los últimos episodios nacionales, que escribiría Pérez Galdós, aportan a nuestra vida diaria una ensalada de realidades que no hay por dónde coger.
Por un lado provocan un hartazgo y cansancio insufribles y por otro nos deja sin lugar a la indiferencia.
Resulta difícil seguir de cerca tal fertilidad de noticias e improperios, y también imposible buscar, y menos todavía encontrar un punto de cordura y sosiego en medio de tal “marabunta” de sucesos.

Cataluña se convirtió en nuestro desayuno comida y cena, en nuestra pesadilla nocturna y también diurna, a la vez que sirve de distracción para que no nos enteremos demasiado de otro asunto fundamental de nuestra historia e histeria contemporánea: el enjuiciamiento por golfería del Partido del Gobierno, donde por primera vez en la historia de nuestra piel de toro un partido político es sentado en el banquillo por “chorizo”. Algo que quien más quien menos ya sabe y también quien menos quien más no ve o no quiere. Los hechos, hechos son.

Ríos de tinta, mares se podrían escribir sobre los episodios nacionales de los últimos meses. Poco a poco podemos ir comprobando como un grupo de insensatos y temerarios son capaces de organizar una de las mayores crisis sociales que pudiéramos imaginar. También hay que reconocer, que no es mérito exclusivo de Puigdemont y compañía. En este desbarajuste estuvieron muy arropados por el grupeto de no menos insensatos e irresponsables atrincherados en el fortín “Monclovita”, incapaces de dar respuesta a un problema que se veía venir desde hace años. Es más, estos últimos son causantes en gran medida de este despropósito como bien se puede explicar.
Los inquilinos de ambas sedes gubernamentales se bastaron para poner al borde de un ataque de nervios a todo un país.

Y en medio de todo, no dejó de provocarme cierta perplejidad la facilidad con que una gran masa social se coloca detrás de sus banderas para defender una serie de valores de los que estoy seguro que una gran parte no sabe bien que está defendiendo.
Salen enfervorizados a la calle al toque de una corneta de discursos patrios esgrimiendo una aptitud y lenguaje que invitan a huir del país.
Sinceramente digo, y he de reconocer que lo que estamos viviendo estos meses me hace sentir auténtica vergüenza de país.
¿Cómo es posible que seamos capaces de sustituir con tanta facilidad  cerebro por vísceras?

Me pregunto qué ocurriría en España si ese fervor, ese calor y esa predisposición a salir a la calle por un asunto como éste lo utilizásemos para denunciar a los golfos que nos saquean; a quienes están arruinando miles de vidas; a enfrentar las injusticias y atropellos que vivimos a diario, etc. Tal vez nos situáramos en otra realidad, ¿no les parece? Pero no. Nos motiva más las banderitas y el patriotismo mal entendido.

Otro capítulo de la misma novela: Los presos.
Para unos presos políticos, para otros políticos presos. Cada cual haga su lectura.
Las leyes pueden gustarnos más o menos, pero están hechas para ser cumplidas. Se puede trabajar para cambiar aquellas, o aquellos aspectos de ellas que sean mejorables, pero mientras están en vigor deben ser acatadas y respetadas. Aquí y en cualquier lugar: entiendo.
Si se vulneran e incumplen han de asumirse sus consecuencias. Hasta aquí creo que es fácil estar de acuerdo.
Ahora bien, en el caso Catalán ¿cómo es posible que unos vayan directos a prisión y otros no?
Según el Tribunal que toca el resultado es uno u otro. ¿Son distintas las leyes o la forma de interpretarlas?
Todo apunta que cometieron el mismo delito.
Si he de emitir una opinión al respecto diré que veo bastante más acertado y sensato el proceder del Supremo que el de la AN.

Y aquí me voy a permitir acudir a la recurrente Venezuela. Sabido es que hay unas cuantas personas privadas de libertad en ese país. ¿Vulneraron las leyes del Estado? Es fácil pensar que sí puesto que fue también la Justicia quien los encausó. De ello también se puede hablar largo y tendido. 
Sirva sólo como ejemplo, por ahora, para visualizar el doble lenguaje de los nuestros.  Utilizan el que conviene y según conviene. Si en aquel país alguien vulnera sus normas deberá también asumirlo, ¿o no? Como en cualquier parte.
Si es así, ¿por qué se organiza tal algarabía en la avanzada España para terminar haciendo lo mismo? , ¿está bien en un lugar y mal en otro?, ¿todo depende de quien lo hace?

Y hablando de mensajes y discursos, escuché al Presidente del Gobierno decir que los líderes catalanes encausados están inhabilitados para el ejercicio de la vida pública por haber mentido al pueblo catalán. ¡Ole y ole! A mí me sonrojó, a él no.
Por supuesto que quien miente a su pueblo y lo engaña no debiera seguir en activo.
¿A qué espera pues Mariano para tomar nota de sus propios consejos y hacer la maleta?
¿Le valida y otorga carta blanca ese puñado de votos y aplauso que le proporciona quien se los va a dar haga una cosa o la contraria?

 Entre tanto, pueblo llano: sigamos obedeciendo, aplaudiendo y sacando de paseo las banderitas. Motiva más.


                                                                                D. Robles

domingo, 17 de septiembre de 2017

¡QUE EMPACHO!

Sí señores oyentes: ¡Qué hartura!
Harto estoy de ver cómo en este país se acabaron los problemas fundamentales. Ya no hay desempleo, tampoco corrupción. La sanidad parece que empezó a funcionar y la educación va sobre ruedas. Se acabó la pobreza y el empleo a plazos. No tenemos más preocupación que aquella que nos presentan hasta en la sopa del medio día. ¿Un guion trazado?

Sólo tenemos un problema: Cataluña. 
Harto también de ver cómo la gente hace seguidismo del barullo sin darse cuenta que este problema lo creó un grupo de "becerros". Me da lo mismo que los becerros estén en la Generalitat o se encuentren en Moncloa. Becerros al fin y al cabo, y cuando la política está en manos de becerros solo cabe esperar embestidas.
Si esto no fuese así, estoy seguro que hoy no tendríamos semejante tomate entre manos.

Estoy convencido que tanto a unos como a otros les interesa esta situación porque ambas partes buscan ganancia de adeptos y esto es lo que importa; y a buena fe que hay quien lo consigue. Tengan en cuenta que para muchos políticos el ejercicio de la vida pública no tiene objetivos; tiene obsesiones, y no son otras que conseguir un sillón y mantenerse en él para hacer desde aquí anti-política, es decir, ejercer la política para contravenir su principio fundamental.

Hoy repito una vez más y con más convicción si cabe que cuando lo dije por primera vez: si estamos metidos en este “fregao” es porque desde Moncloa no se supo o quiso, más bien me inclino por lo segundo, dar respuesta a las diatribas “pujolares” en sus inicios.
No hay duda que a Mariano y sus muchach@s esto les viene como anillo al dedo. Conocen muy bien la sociología del País y saben que esto produce réditos, así que vamos a presentar el Estado de Derecho, en sentido impropio, frente a un grupo de aventureros que no saben donde se meten.

Que al sur de los Pirineos se desmadró el asunto y sus líderes son unos irresponsables es una evidencia. Basta ver como se manejó el Parlamento Catalán estas últimas semanas.
No es menor la evidencia  que en Moncloa hay un grupo de auténticos incompetentes que confunden la fuerza de la razón con la razón de la fuerza, y eso nos va a conducir a un escenario que les dará muchos votos a la vez que un desastre social.

Me llamó la atención escuchar estos días las declaraciones institucionales del Presidente del Gobierno. No es difícil entenderlas, incluso estar de acuerdo en algunos pasajes, pero ello no dejó de hacer que me preguntase cómo es posible que hable con esa naturalidad de incumplimiento de deberes, conculcación de derechos, libertades, etc., sin darse cuenta que eso es lo que hace él y su gobierno. Sin querer, a poco que ustedes se hayan fijado se habrán dado cuenta que se estaba haciendo una moción de censura a sí mismo.
No escuché a nadie ponerlo de relieve. Debe ser que el momento exige silencio.

Harto también de tanta “baba” que deslizan en gran medida medios de comunicación. Algo les va en ello, y no es precisamente su labor informativa.

¡Qué razón tenía Shakespeare! Y ¡Qué vergüenza de País!

                                                                D. Robles 

domingo, 3 de septiembre de 2017

PARECE MENTIRA SIENDO VERDAD

El titular que encabeza este comentario corresponde a un personaje muy especial de la época de mis tiempos mozos que estos días de vacaciones rememoraba con amigos de la infancia en paralelo a recuerdos de aquellos tiempos.
Anécdotas y travesuras que escribieron páginas de un pasado reciente.

Titular que hoy, trasladado a presente y en contexto muy diferente: me parece mentira siendo verdad ser testigo y vivir inmerso en medio de un mundo loco y alocado. Bestias desbocadas,  gestores incompetentes y ciudadanos irreflexivos dan forma a un paisaje que en el mejor de los casos conviene recordar a Shakespeare cuando decía que en la vida tenemos dos opciones: "vivir informados o ser felices". La primera opción presenta un escenario tan preocupante como decepcionante

De nuevo el terror nos golpea bajo una fórmula muy concreta dejando 16 víctimas mortales (confiemos que esta cifra no varíe) y nuestros representantes, lejos de asumir compromisos, afloran más pronto que tarde sus diferencias y manías.
Cuerpos tendidos sobre las Ramblas de Barcelona, y politiquillos del medio al cuarto más preocupados por su papel, relevancia y posición que en buscar complicidades en un asunto tan serio como este. No se les cae la cara de vergüenza de aprovechar  estos momentos para tirarse puyas y llevar el asunto a su interés y terreno.
Si resultara cierto que una información vital en este caso no se dio la importancia debida, y tampoco se trasladó en tiempo y forma adecuados a otra parte importante en el área de seguridad, no estaríamos en situación de exigir responsabilidades y dimisiones, sencillamente hay que exigir cárcel para los responsables.

Se dice que el político es un reflejo de la sociedad y tal vez sea cierto.
Pude comprobar la prisa de algunos ciudadanos en trasladar mensajes a través de las distintas redes sociales. 
Ciudadanos del nivel de estos políticos, más o menos.  Cuerpos yacían sobre el asfalto y su preocupación era buscar vínculos y desprestigiar de paso a aquellas personas que no les gustan con mensajes descontextualizados en algún caso y falsos en otros: uno, otro y otro.
Me pregunto si estas cabecitas no dan para más, si tienen tan poco recorrido como las de tantos de nuestros políticos. Y no digo todos, quede claro, no vaya a ser que alguno de estos lo utilice a su antojo y haga un twitt oportuno.
¿Tan difícil resulta pensar un poco?

Ni el léxico de condena se escapa a esta voracidad cínica: Algún político que condenó el brutal atropello debió utilizar otra fórmula, porque la sensibilidad de la mediocridad llevó a criticar el haber utilizado la expresión atropello. 
Hasta el diccionario no se adecúa al gusto del crítico.
Vehículo arrollando gente: ATROPELLO es señores del twitt. A partir de aquí podemos colgar en este caso el calificativo que se nos antoje y tal vez no haya suficientes para definir la fórmula bárbara de atentar, pero atropello fue.

Es curioso, que entre twitt y twitt ningún twittero/a se pregunta por qué nos encontramos ante este panorama. Y en su caso, cuando alguien lo hace sea bajo un razonamiento tan simple.

¿Qué es el ISIS? ¿Quién lo sustenta? ¿Quién está detrás, o al lado? ¿Qué interés hay o hubo en su existencia? y lo fundamental: ¿Dónde se gestó y como consecuencia de qué?
Un mundo en paz no debe ser muy rentable para el poder. Ahora, cuando las cosas se van de las manos es tarde y las consecuencias imprevisibles.

Resulta cómodo seguir el dictado de lo que nos cuentan sin preguntarse si Occidente, el cómodo y próspero Occidente tendrá algo que ver en todo ello.
Reflexión para un largo, intenso e interesante debate: ¿Quién creó la bestia y para qué?

Como siempre y en todo, las consecuencias de los desmanes del poder las sufre y paga el ciudadano anónimo y corriente.

Seguro que recuerdan la foto de las Azores.
Lo que vino después: ¿Habrá provocado en parte lo que estamos viviendo?
Alguno de los fotografiados reconoció el error cometido y sus consecuencias. Otros, como nuestro ex presidente jamás lo hará. Su orgullo y complejo no se lo permite. Tiene además en el twitt buenos soldados a su servicio dispuestos a cubrir sus espaldas.
¡Cuánto nos queda que ver, escuchar y vivir!

PARECE MENTIRA SIENDO VERDAD.

                                                                      D. Robles

viernes, 4 de agosto de 2017

NO LO SÉ, NO ME CONSTA

Así es. Cuan si de colegiales se tratara, repiten al unísono y por separado la misma canción que cuando los niños de la época entonaban de forma coral aquella musiquilla para aprender la tabla de multiplicar. Aquel: 2x1 es 2, 2x24. Aquella entonación que más bien se asemejaba a un coro en catequesis que una escuela de primaria. 

"No lo sé" "No me consta" "Hace mucho tiempo" "Yo no estaba allí" y un largo etc.
Argumentos "sólidos" y estudiados que tratan de justificar lo que cualquier ciudadano sabe que es injustificable. Búsqueda de escabullir responsabilidades sobre hechos pasados, presentes, y por nuestra voluntad también futuros.

Desde el Gobierno y Partido que lo sustenta, de forma insistente tratan de convencernos de su interés y colaboración con la Justicia para esclarecer todo cuanto suponga cualquier irregularidad, a la vez que no pierden tiempo en activar mecanismos para obstaculizar todo cuanto pueden aquello que les puede poner en aprietos. Aquello que pueda encender una luz que alumbre tantas miserias y golfadas que envuelven su vida diaria y que hasta ahora permanecían en el baúl de los secretos de forma casi segura.
Hay que buscar la forma de desbancar de su puesto a aquellos funcionarios que pueden descubrir su praxis y colocar a quien, bien por amistad, bien por afinidad u otras les puede hacer el juego, y en el mejor de los casos proceder a un archivo. Ejemplos hay. Es lo que se conoce como traslado por méritos, o petición propia.
A los hechos me remito.

Paralelamente resulta inadmisible que personas cuya profesión es impartir justicia y perseguir el delito bajen al subsuelo de la indecencia para salvar de las cloacas a quien decidió hacer de ellas su espacio natural.
Llevamos tiempo asistiendo a un amplio desfile de cargos populares por distintas instancias para dar cuenta de sus tropelías.
La guinda, de momento, la pone el jefe de lo que bien podríamos denominar mafia, para hacer una exposición más propia de una refriega parlamentaria que de una declaración en sede judicial. 
Este es el nivel. 
Y la pregunta importante: ¿Cuándo le va a tocar pasar por capilla al gran capo?

El Sr. Presidente, antes de serlo, dirigió campañas de su partido. Conocemos el origen de los recursos que servían para financiar esas campañas. Todos menos él mismo, que al parecer no estaba allí.
Conclusión clara. Todos saben cantar la tabla de multiplicar.

La Justicia: a pesar de las trabas que encuentra será capaz de encender una luz en medio de tanta tiniebla y alumbrar aquello que la ignorancia popular sigue manteniendo en constante penumbra. Confiemos en ello.

¿Cómo es posible que sabiendo cuanto se sabe sigan instalados estos próceres en instancias donde puedan seguir delinquiendo, a la vez que tratando de convencernos de lo que trabajan para corregir sus propias andanzas? ¿Alguien puede creer que un golfo puede establecer normas que penalicen el latrocinio?
Pues sí. Estoy convencido. De lo contrario estaríamos situados en un escenario diferente.
Cuántas veces escuché este mensaje en la calle: Ya, pero si no, ¿a quién votamos? Es decir, seguimos con los miedos inducidos de hace décadas cuando se anunciaba el apocalipsis con la llegada de los rusos.
Hoy, casi un siglo después, seguimos pensando de igual forma. No hay evolución ni aprendizaje en este campo.

Miren ustedes. El abanico de opciones que tenemos presente a la hora de apoyar una candidatura en unas elecciones nos puede gustar más o menos, poco, mucho o nada, pero hay algo claro; aquellas personas que sabemos, y matizo lo de sabemos, que delinquen, jamás se les puede otorgar confianza. Sólo desde la más profunda ignorancia y falta de compromiso se puede seguir haciendo uso de ese procedimiento.

¿Cómo es posible que seamos capaces de presumir qué va a hacer quien nunca estuvo y no seamos capaces de ver y reaccionar ante quienes sabemos que hicieron y hacen? ¿De verdad tenemos las neuronas tan mal colocadas? ¿Somos tan fáciles de manejar? ¿Es tan difícil aprender a ver?

"Nadie hizo tanto como este Gobierno para activar medidas frente a la corrupción". Estamos cansados de oír este mensaje dese hace años. Hay buenos altavoces para difundir sus oraciones.
El resultado sabemos también cual es. Nunca antes un Gobierno hizo tanto para aparentar que hacía y que todo siga igual.
Si esto ha de ser así: Amen. No nos quejemos.
                             
                                                                           D. Robles