domingo, 19 de abril de 2026

PEINADO: UN JUEZ DESMELENADO

 

Quien pueda pensar que el poder judicial no es un pilar fundamental del estado de derecho se equivoca. Quien pueda pensar que acceder a la carrera judicial es un camino sencillo, se equivoca. Quien pueda pensar que si la carcoma ataca un pilar no puede hacer descarrilar el carro, también se equivoca.

No descubrimos nada si afirmamos que llegar a ser juez, jueza, no es tarea fácil. Tampoco es sencillo mantener el rigor y credibilidad (imprescindible). Perder el rigor, perder la credibilidad ya resulta más fácil; basta un juez “outsider” para que el sistema se resienta.

Y aquí no vale corporativismo. No vale cierre de filas con el causante. Esta actitud sólo contribuye a incrementar el descrédito general.

A un juez se le puede criticar, ¿cómo qué no?, ¿qué es eso? Solo faltaría que un juez por el hecho de serlo resultara intocable. Que un juez por el hecho de serlo levitara sobre bien y el mal.

Pues no. Respeto sí. Crítica también. Y cuando alguna actuación es más que cuestionable, cabe crítica y también censura.

Resulta sorprendente, o no, comprobar cómo un colectivo levanta su barricada en defensa de un personaje como Peinado tan pronto alguien eleva una crítica, aunque esté más que justificada como es el caso. Pero no, entienden que no se les puede tocar. Resulta más sorprendente todavía que estos mismos que tardan segundos en levantarse, no lo hagan en defensa de otros jueces o juezas. Será casualidad. O no. Pues tengo que decir que quienes se sienten muy molestos porque alguien cuestiona ciertas actitudes tienen una solución muy sencilla: gragea de ácido acetilsalicílico.

A partir de aquí el posicionamiento de determinados medios y políticos es ya conocido. Son los otros eslabones de la cadena para conseguir el fin, pero ese es otro escenario que no merece ser atendido.

No es la primera vez que me refiero al Juez Peinado, tampoco será la última dado que es el claro ejemplo de un personaje que le trae al “pairo” la justicia entendida como tal, lo suyo es otra cosa. Lo suyo es tratar de alterar la vida pública desde un despacho judicial utilizando este en connivencia con el resto de tentáculos del organigrama.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Begoña Gómez de no ser la esposa del presidente del Gobierno (y es el caso) nadie la conocería, puesto que su actividad profesional mantenida desde hace bastantes años; bastante antes que Sánchez fuera quien es nunca había sido fuente de interés, aun haciendo lo mismo que siguió haciendo después y, por cierto, nada extraordinario dentro del mundo académico como reiteradamente pone de manifiesto quien sabe bien cómo funcionan estos procedimientos. Mucho menos, asunto delictivo.

El problema no es Begoña, el problema es Pedro que molesta y estorba a esta camarilla, porque como sabemos, solo a ellos corresponde regir los designios del país y en los términos y forma que creen.

De nuevo sale a la palestra Peinado y de nuevo cuando están de viaje oficial. Pero no seamos mal pensados: es casualidad. En otras ocasiones también fue casualidad. Ahora, además, si todo esto sigue adelante como parece ser, Gómez sería juzgada en plena campaña de las elecciones andaluzas. Es casualidad.

Siempre que hay alguna noticia o evento de interés, sale Peinado de la madriguera con el carrito. Este sujeto se va a jubilar y por ello quiere dejar bien prestado el servicio. De no ser por este motivo el caso seguiría adelante hasta que Sánchez convocase elecciones generales y entonces sería el momento de sacar a pasear el último carrito

Su obsesión le lleva a exigir que Gómez sea juzgada por un juzgado popular, después de lo que llovió y llueve. Sólo le falta a esta señoría solicitar que sea él quien designe a los miembros de ese tribunal.

No sé si os habéis fijado, pero a este señor le pica mucho la nariz. Debe ser casualidad, o no. Pero no para de rascarse y de torcer la cara cuando camina por la calle, normalmente hacia el lado izquierdo. Debe ser casualidad.

Cualquier analista serio, dice que en este asunto no hay nada que rascar, (a parte de la nariz de Peinado) pero hay que seguir con el caso y sus tiempos y vayamos a ver si no pasa como en el caso del FG, que quien juzgue este galimatías sólo admita como prueba aquella o aquellas que justifiquen la decisión condenatoria, tomada con antelación y alevosía. No sería la primera vez.

¿Estaremos ante otro caso PODEMOS?

Como bien recordaréis y fue probado, la prioridad en aquel momento era destruir esta formación y para ello se llegó a fabricar pruebas falsas y tomadas en consideración.

Hoy, muchos años después quedó claro, también en sede judicial, que aquello fue una de las vergüenzas de la época. Ver cómo actúo esta mafia: jueces, prensa, policía, políticos… Da verdadero pánico.

Hoy sí, quedó claro, pero el daño fue hecho y los causantes misión cumplida y “de rositas”

Algo tendrán que hacer, supongo, desde la judicatura para intentar que la ciudadanía podamos confiar, creer en la justicia y saber respetarla, porque con Peinados, Hurtados y demás familia difícil me lo fiais.

A todo esto, hay que añadir el ¨papelón¨ del sector en el contexto internacional.

Ya sabéis: quien pueda hacer que haga

En fin

                                                                    D. Robles