La justicia europea se pronuncia y
una vez más corrige a la española, y ya son varias.
No será la última. En España sigue
habiendo jueces cuya prioridad no es precisamente la de hacer justicia. Su
prioridad es contribuir a una causa.
El TJUE dicta sentencia respondiendo
al recurso presentado contra la actuación legislativa del parlamento español.
Recordemos que las leyes las aprueba un parlamento, no un gobierno.
La última ley de amnistía aprobada en
el parlamento español: la que afecta al independentismo catalán llega al que
puede ser su “paseo” final. Al que debiera ser el último. Y digo debiera porque
con algunos jueces españoles nunca se sabe. La puerta del barullo político sigue
abierta, nunca se cierra, no interesa. Hay que mantener vivo el ruido y la
indecencia incendiaria para así tratar de conseguir el objetivo. Saben que
tiene efecto.
Una ley nos podrá gustar o no, pero
lo fundamental es que se ajuste a derecho, y acaban de decir a nuestras ilustrísimas
que no pataleen, que es así.
Con motivo de la tramitación y
aprobación de esta iniciativa legislativa hubo episodios en este país dignos de
los días más grises de la etapa contemporánea.
Multitud de manifestaciones con
consignas de golpe de estado. Que la democracia española estaba rota, (esto
dicho por quien hoy dice que hay que pasar página). Un señor fallece en el
aeropuerto de Barcelona a consecuencia de un infarto y se aprovecha el caso
para hablar de terrorismo. Una serie de
improperios que no procede reproducir de nuevo.
Peor todavía ver a centenares de magistrados manifestándose
a las puertas de los juzgados con toga incluida protestando por una ley cuyo
texto aun no conocen porque no había sido debatida, ni tan siquiera tramitada.
Jueces en procesión protestataria
ante una ley cuando su misión es aplicar cuantas estén en vigor les guste o no,
porque esto no va de gusto, pero nunca manifestar oposición a la tramitación de
cualquiera de ellas.
En la retina mantenemos viva aquella
jornada del 14 de noviembre de 2023 en las puertas de los juzgados. Jueces
vulnerando la ley. Sí, incumpliendo la ley.
Recuerdo: es falta grave la “censura
a las autoridades y poderes públicos invocando la condición de juez o
sirviéndose de ella”.
El CGPJ es competente para sancionar
estas conductas, pero: ¿dónde está? No se le espera.
Tal vez aquí cabría utilizar un símil
que en dicho popular dice: “perro no come a perro”
Hay jueces que se exceden, sí, y
mucho. Hay jueces que debieran ser juzgados y condenados por extralimitarse en
sus funciones de manera tan descarada y en los términos que vemos cada día. Más
todavía: por vulnerar su propia ley. Tengo pocas dudas que alguno de ellos
puesto ante un juzgado europeo y dicho en lenguaje coloquial: iba a salir
caliente.
Una institución tan importante en un
sistema democrático no puede estar parasitada por sujetos de este nivel,
desacreditando a grandes pasos la justicia y arrastrando con ello a quienes de
forma seria y digna ejercen su trabajo. De alguna forma el propio CGPJ es
cómplice de este descrédito.
El problema de raíz tenemos que
buscarlo en el momento en que, una vez iniciada la transición en este país, a
la judicatura no le llegó el aire democrático. Permanece en su atalaya de
épocas pasadas, en su estatus de privilegio y tratando que no se mueva nada.
Recordemos el revuelo que organizan cuando se plantea abrir la puerta para
facilitar el acceso a la carrera judicial a más magistrados/as, con argumentos
tan peregrinos como decir que lo que se quiere conseguir es intervenir la
justicia o expresiones parecidas.
Es bastante evidente que si hoy
escuchamos hablar de golpe de estado de forma inmediata giramos la vista hacia
las togas.
Se sienten intocables. No se les
puede criticar. Es un cuerpo con la piel demasiado fina. Al menor comentario o crítica salen en tromba hablando de injerencia
del poder político en su terreno. No voy a afirmar que no la haya o se intente,
pero no pueden negar la injerencia descarada de sus señorías en la vida
política.
¿Qué entienden sus ilustrísimas por
separación de poderes?
El día que el poder judicial se
democratice, si es que llega ese día. El día que se sanee. Ese día la sociedad
en su conjunto podrá descansar, respirar y sentirse segura con una justicia que
lo único que hará será eso: JUSTICIA.
En tanto en cuanto no llegue ese día,
temblemos, puede pasar de todo.
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