viernes, 28 de marzo de 2014

IN MEMORIAN

En un comentario publicado hace algún tiempo, hacía alusión a los políticos que habían gestionado la transición en España, destacando el nivel, tanto intelectual como de compromiso que habían demostrado, lo que les permitió alcanzar acuerdos desde las diferencias, y a su vez hizo posible que el sistema democrático se afianzara en nuestro país y pudiéramos ir evolucionando hasta la actualidad.
Una etapa de la que podemos hablar de Personajes de Estado, que supieron estar a la altura de las circunstancias y anteponer, en ocasiones, objetivos generales a intereses particulares o partidarios. Momento que hace que hoy observemos con cierta nostalgia por la mediocridad actual y podredumbre partidaria hacia la que fueron avanzando y con la que nos hacen convivir.

Como siempre, para poder conducir una nave es necesario un piloto, y ese no fue otro que D. Adolfo Suárez González. Figura que supo manejar la situación en un momento tan delicado, aunar corrientes y opiniones tan dispares con un claro objetivo; construir un sistema democrático y de libertades. Hombre a quien tanto debemos en este país y que se fue sin haber hecho justicia a su labor, al menos en los términos que entiendo, se debían haber producido. Cierto es que fue objeto de varias condecoraciones. Sólo eso. Gestos que sirven para un momento y tal vez un quedar bien ante la opinión pública por parte de los otorgantes. Se olvidan demasiado pronto.

Hay quien afirma que llegó un momento en que se encontró solo y por eso tomó la decisión de abandonar; hecho bastante probable, incluso por parte de la Corona. Institución a la que tanto contribuyó.

Lamentablemente se fue, físicamente también. Hace muchos años que dejó de ser él. También muchos, desde que abandonó la vida pública, en gran medida, gracias a sus colaboradores y también porque a pesar de lo expuesto al principio, en política hay algo que siempre se hizo valer. Ese vale todo para conseguir el objetivo; el poder.
Su mayor problema, tengo pocas dudas, lo tuvo dentro de casa, y siendo un tanto sincero, he de decir que estos días, el estómago me hizo "dibujos" escuchando tal nivel de halagos y expresiones favorables provenientes de alguna figura que en aquellos momentos no tuvo ningún recato en traicionarle y contribuir de una forma relevante a elevarlo al ostracismo público. ¡Serán hipócritas!

Hay que tener, no sé bien, si agallas o poca vergüenza para, con tanta naturalidad expresarse en estos términos. Por otra parte también observé a otros de sus colaboradores y fieles, pasar de una forma un tanto discreta, sin comentarios o haciendo los justos, a quien no puedo dejar de referirme como "señores". Con estos siempre se puede pensar en construir algo, con aquellos sólo perversión y ruina.

¡Cuánto se lleva escrito y hablado estos días al respecto! ¿Por qué una persona es tan buena cuando muere y no lo es tanto cuando todavía está aquí? ¿No habría sido mejor, que tanto halago, reconocimiento, etc., se hubiese producido en vida y más cuando él estaba en condiciones de ser consciente de ello?

Ahora escucho intenciones de poner su nombre a calles, avenidas, un aeropuerto, quizá surja un parque, una plaza; a saber qué más; ahora. ¿Por qué no os habéis acordado antes? ¿Sabéis si todo esto es lo que él hubiera querido? Un aeropuerto, ese desde el que espero (sin esperanza alguna) que más pronto que tarde, vosotros, herederos políticos actuales empecéis a tomar vuelos con billete de ida.

Hoy habláis de la importancia que tiene aquello que hizo, qué supone su figura, etc. Me asombra escucharos hablar en estos términos. Si es así ¿Por qué no copiáis algo de él; de aquellos? Tal vez porque vuestra mediocridad no os deja y vuestros objetivos son otros muy diferentes a los que tenían y por los que lucharon en aquella época. Hay quien afirmó, que ahora lo que queda es continuar su legado, sin ser consciente que para eso es necesario: inteligencia, capacidad y compromiso.

Si de verdad es eso lo que queréis podéis empezar ya, desde el día siguiente. Empezando por no hacer carrera y profesión en la política, permaneciendo en el cargo unos pocos años y eliminando el pegamento de las sillas, también evitando recalar en consejos de administración de grandes empresas, al uso de lo que estamos asistiendo. Son sólo unos ejemplos de muchos a los que recurrir.

Presidente Suárez, en la vida pública abundan las piezas falsas e hipócritas pero debes saber y sabes, que el pueblo, el de verdad, está contigo. Quien se atreve a escribir estas líneas es una pieza muy pequeña de ese pueblo tan grande, que cree saber valorar las cosas, por eso piensa y dice: Gracias Presidente, gracias por haber estado ahí, por haber sabido hacer lo que hiciste, por haber sabido aguantar y por haber sabido aceptar un fin que no mereciste.
Para ese pueblo, siempre estarás presente, ese pueblo que no necesita ver calles con tu nombre, ahora, ese aeropuerto que ya nombran con tu identidad las tripulaciones cuando se aproximan a él; o vete a saber qué; ese pueblo que desde su anonimato, sencillez y discreción te rinde homenaje sincero y dice:

GRACIAS PRESIDENTE
DESCANSA EN PAZ 


                                                                                                              D. Robles

sábado, 22 de marzo de 2014

LOS COMITÉS DE SABIOS

De vez en cuando el poder necesita organizar un grupo de trabajo a quien se le atribuye denominaciones como: sabios, expertos o equivalentes.
Siempre me llamó la atención las conclusiones de los estudios practicados por estos “comités” y si hago un ejercicio de sinceridad he de decir que me resultan sospechosos, ¿Por qué? Dichas conclusiones siempre arrojan datos favorables a quien los encarga, es decir, al poder, lo que me hace dudar de su objetividad y más bien paso a creer que terminan diciendo aquello que quiere que digan quien les paga. De tal manera que, después resulta más fácil aplicar las medidas probablemente predeterminadas, bajo la excusa del informe de expertos.
El último de estos grupos lo estamos disfrutando estos días.
Moncloa encarga una trabajo a un grupo, no sé si de amigos o no, tampoco me importa, y el resultado de sus largas, cansadas y maratonianas horas de trabajo, a buen seguro, dice que lo que España necesita es: Subir el IVA, bajar un IRPF y un largo etc., que a poco que uno se fije y piense, es fácil llegar a la conclusión que lo que nos están diciendo es que aconsejan al Gobierno que suban los impuestos indirectos, es decir, los que pagamos todos, hasta el de la cesta de la compra y productos básicos, a un 21%, ahí es nada, que bajen las cargas impositivas a los grandes capitales, sociedades, patrimonios, etc. y que si no te gusta te aguantes, pero a pagar más impuestos el ciudadano de a pie, como siempre, en favor de los de siempre. Para eso encarga Rajoy un estudio, que no sé lo que habrá costado, pero que es bastante fácil concluir, que como siempre, quien más cobra es quien recomienda moderación retributiva para los demás.
Si ya sabemos en qué anda el Gobierno. En darnos más vueltas de tuerca. ¿Es necesario por tanto, hacer el paripé  de un comité de no sé qué?
Ahora bien, las portavocías gubernamentales reaccionan diciendo ¡no no!, hay cosas que no se pueden hacer, como gravar la vivienda habitual, por ej., Dicho de otra forma, hay cosas que no se pueden, o deben hacer antes de las elecciones, ya veremos después. En un comentario anterior hice una alusión al asunto del IVA. No iba mal encaminado. ¿Se imaginan que las elecciones del 2015 las vuelva a ganar el Sr. Rajoy? No nos va a quedar cintura ni cinturón que apretar. También es cierto que para que eso no ocurriese debería haber una alternativa creíble, que hoy, lamentablemente no hay. ¿Se pararon a pensar un momento el papel que tenemos delante los ciudadanos, con estos elementos?
Siguiendo con nuestros sabios, no escuché a ningún comité presentar sugerencias frente a los corruptos, cómo establecer medidas para que los ligeros de mano lo tengan un poco más difícil, cómo se debería atacar la evasión de capitales, ya no digo cómo establecer una carga impositiva racional y proporcional porque ya deduzco visto el último informe cual es el camino recomendado; cómo racionalizar el gasto público y ajustar el aparato administrativo, etc.
Si avanzáramos en este sentido ¿no estaríamos dando un gran paso para arreglar la guisa económica y social de este país? ¿No hay sabios o expertos que lo vean? Veo poco interés en ello, ¿Por qué será? Resulta más fácil atacar al débil; que contribuya, que pague quien menos tiene porque esos otros lo necesitan para “crear riqueza” y pocas cosas hay más ciertas. 
Conocido es, qué tipo de riqueza y dónde.

                                                                                                                                D. Robles                    
   


viernes, 14 de marzo de 2014

EL OTRO 11M

Esta semana se cumplen diez años de aquel jueves once de marzo que fijó una fecha trágica en la historia de España.
Recuerdo aquel día; lo recuerdo muy bien. Me encontraba en una reunión de trabajo; en un hotel. Entré en aquella reunión, como el resto de asistentes a primera hora de la mañana con la preocupación e indignación del  golpe que trasmitían las primeras noticias. En aquel momento nadie dudaba “es cosa de ETA”, "ETA entra en campaña", etc. Es bastante comprensible.

Once de la mañana, primer receso, primer café y antes, búsqueda del televisor más próximo ávidos de información. Las noticias de aquel momento eran diferentes; avanzaban más datos, había imágenes. Recuerdo muy bien. En aquel momento y fijándome en alguna de ellas dije en voz alta: “Esto no es cosa de ETA,  es un atentado integrista; la factura a la aventura de las Azores” Hubo quien guardó silencio, también quien manifestó que eso era una “valiente tontería”, etc. El resto importa poco.

Momentos duros y difíciles, España, un país acostumbrado a golpes terroristas quedó sobrecogida ante la magnitud de aquella tragedia.

Estábamos en la recta final de una campaña electoral y si es cierto que en  momentos difíciles  es donde se ven las personas, aquellos días dejaron al descubierto algunos rostros tan duros como falsos.  Era el otro 11M, la otra cara de aquella semana.

La vergüenza que supuso las maniobras de aquellos días es difícil de superar.  A alguno de nuestros primeros espadas (en política) sólo le preocupaba el resultado de las urnas de aquel domingo día 14 y para ello no le, o les importó mentir cuanto fuese necesario, ejercer presiones para que se enviase “urbi et orbi” un mensaje determinado. Todo sirve, el fin justifica los medios. Mentir ya es habitual en muchos de ellos, pero aquello superó todas las previsiones posibles. ¿Para qué iban a estar donde debían y cómo debían? En el lugar de los hechos, con la gente que había sido golpeada de aquella manera, que tanto estaba sufriendo, y en gran medida como consecuencia de la ligereza aventurera de alguno de ellos. No, lo importante era qué pasaría el domingo. De vez en cuando aparecían, acompañados de un nutrido grupo de fotógrafos, ya sabemos para qué. También algunos medios, perversos y falaces jugaban en el tablero, conniventes con el despropósito de sus sponsors. Para qué iban a cumplir su obligación, informar de una forma veraz y clara sobre aquello que estaba ocurriendo en cada momento. Era más interesante tratar de convencernos a todos de lo que interesaba en aquellas horas; que era ETA y también que se había producido una conspiración. Sabían que si la gente llegaba a creerlo el resultado del domingo iba a ser distinto que si se sabía la verdad.

He de decir, que aquellos días también escuché a pie de calle, a gentes normales y corrientes decir cosas como “¿Por qué no estarán callados?” “es mejor que hasta el lunes no se sepa nada”. ¡Qué tristeza! Con que facilidad dejamos al descubierto nuestras miserias.

Hay que reconocer que fuimos sabiendo qué estaba ocurriendo por el intenso trabajo que llevaron a cabo esos profesionales de algunos medios que sí saben estar a la altura en lugar de seguir consignas del poder.

 Pues bien; diez años después, donde cualquier duda que quede al respecto, probablemente  es más atribuible a aptitudes nostálgicas o ceguera que otra cosa, aún  hay quien sigue insistiendo en sembrar dudas y colocar interrogantes a las llamadas autorías intelectuales y otras,  y por si fuera poco el Purpurado Decano de la Curia, probablemente asistido por un halo divino nos ilustra con mensajes referidos a hechos conspiratorios y utiliza una ceremonia religiosa en recuerdo de una tragedia para hacer un mitin en lugar de una homilía, que es lo suyo. Y habrá quien le aplauda.
En fin, esto es España.

                                                                                                                                                   D. Robles


sábado, 8 de marzo de 2014

SOLIDARIDAD, INTERÉS U OTRA COSA


Hay características que definen a los pueblos, bien sea por su educación, por su cultura, bien por lo que se da en llamar su ADN, etc. El caso es que, los españoles formamos parte de una sociedad que dentro de los muchos valores que nos definen, hay uno al que hoy  quiero dedicar un tiempo.
Un gen que nos destaca, el solidario. Somos un país muy solidario, lo demostramos continuamente y en momentos difíciles, como el actual es esta solidaridad la que está haciendo de cuidado paliativo ante el drama en que estamos sumergidos y quién sabe si motivo por el cual no hubo ya más de un susto.
Esa solidaridad que nace de las entrañas de forma espontánea y altruista; esa que se ejerce al margen de publicidades y conocimientos generales, es la que nos define como pueblo.

¿Hay otras formas de ser solidarios? Sin duda, y estas otras variables son las que me llevan a la reflexión de hoy.
Son muchas las organizaciones vinculadas al ámbito social que requieren recursos para poder desarrollar proyectos en favor de aquellas personas que necesitan apoyo, necesitan ayuda, necesitan nuestra solidaridad. Estos recursos tienen muy diversos orígenes. Uno de ellos proviene de la iniciativa privada. Grandes Empresas, Grandes Corporaciones, Grandes Fortunas deciden aportar algo a alguna causa.
Podría ser una forma de devolver a la sociedad una parte de lo mucho que esa misma sociedad les da.

Es loable que quienes mucho tienen contribuyan de alguna manera al sostenimiento de una parte de esa sociedad.
Esta forma de practicar el compromiso social no está exenta de que, según de quien hablemos nos puede plantear algunas preguntas.
Todo cuanto observamos en este capítulo ¿tiene un componente de compromiso social solidario o puede ser otra cosa? 

Hace algún tiempo me llamó poderosamente la atención, cómo una Monja que está al cargo de una organización social y por tanto no sobrada de recursos rechazó una contribución económica a cargo de una de estas grandes, alegando con toda claridad que no quería ni un solo euro cuyo origen proviniese de la explotación de personas (algo debía saber). En el mejor de los casos bajo condiciones donde no se respetan los más elementales derechos humanos.
Persona valiente y clara. Decisión que invita a pensar.
Pensar si este tipo de contribuciones son realmente solidarias. ¿Puede darse el caso que obedezca a un intento de lavado de imagen? Todo es posible, ¿Por qué no?

Tras la aprobación de la Ley llamada de la Dependencia hubo un cierto movimiento de aproximación hacia organizaciones sociales por parte de grandes empresas, abriendo su puerta a colaboraciones y apoyos de distinto nivel. La Ley iba a generar un nicho de recursos importante, antes que el actual gobierno decidiese matarla. ¿Se está tratando de abrir una puerta al negocio? ¿Puede ser éste un interés solidario interesado?

Un análisis que nos acerque a este tipo de prácticas puede llevarnos a concluir que no todo vale y preguntarnos si todo debe ser aceptable y aceptado.

Volviendo al ejemplo, ejemplar, de la monja y trasladando la idea a un campo paralelo, el del consumo. Todos somos consumidores y como tal, ¿Somos responsables cuando adquirimos productos que sabemos de  su origen de dudosa ética profesional? Es más, ¿Somos conscientes que con ello estamos contribuyendo al mantenimiento e incremento de la explotación humana (infantil) en beneficio de unos pocos, que, eso sí, de vez en cuando se sienten solidarios? De estas prácticas surgen grandes fortunas. Pero hoy toca el campo solidario.

Un gran contrapunto entre el practicado por el conjunto de la ciudadanía y estas otras posibles formas de su manifestación.

Vinculado a esto aunque no es de consideración solidaria y bien podría serlo debo decir que nuestro ordenamiento jurídico recoge que aquellas empresas con más de cincuenta trabajadores deben tener un porcentaje de los puestos de trabajo reservado a personas que tienen una dificultad específica, como es el caso de las personas con algún tipo de discapacidad. Esta opción puede ser sustituida por una contribución a un fin social.
También la Administración ha de reservar el 7% de las plazas a la misma causa. ¿Se cumplen estos requisitos legales?
Para empezar hay que decir que quien primero incumple la norma es quien la elabora, es decir, la Administración.

Cuando una gran empresa decide contribuir a una causa social aportando ciertos recursos para el desarrollo de algún proyecto, después de lo expuesto es inevitable que surjan dos planteamientos:

Primero: Objetivo de colaboración sin más. En este caso sólo cabe dedicarle aplauso y apoyo y esperar que obtenga retorno, sea vía reconocimiento o el que proceda.

Segundo: Que sea para ejercer ese lavado de imagen; que sea buscando un interés, bien  económico u otro. En este caso creo más interesante  solicitar que se abstengan de este uso solidario y que sí lo sean en su día a día, respetando a las personas como lo que son y no como siervos a su servicio, proveedores de patrimonios que por si no se dieron cuenta, van a quedar aquí, puesto que su futuro va a ser el mismo que el de sus sirvientes y no creo que sus influencias lleguen a hacer que su fortuna, o tal vez sería más propio decir, su miseria les acompañe al más allá.

Son sobradamente conocidas las condiciones laborales a que están sometidas muchas personas, sea en Asia, Latinoamérica, etc., donde no se respetan los más elementales derechos humanos y no sería exagerado decir en régimen de explotación pura y dura para que titulares de  grandes corporaciones figuren en las listas Forbes.

Son respetables y merecedoras de admiración aquellas personas que con esfuerzo, sacrificio, arriesgando recursos, etc., consiguen generar grandes compañías, múltiples puestos de trabajo, etc. Más, si ese resultado se consigue con honestidad.
Es fácil ver cómo estos casos representan a personas que a su vez sí son solidarias.

No es menos cierto que hay grandes marcas en el contexto internacional que me pregunto si su cuenta de resultados responde a esta última opción o a la referida con anterioridad.

Hilando lo expuesto con el principio llego a la siguiente pregunta: ¿Deben las organizaciones sociales abrir sus puertas a toda contribución  que llega, sea cual sea su origen y fin?

Tal vez esa Monja nos esté indicando un camino a seguir                                                                          

D. Robles
           

sábado, 1 de marzo de 2014

ESTADO DE LA NACIÓN

“Debacle del Estado de la Nación”. Este es el título que le sugiere las jornadas parlamentarias de los días 25 y 26 de febrero a uno de esos cronistas que a través de sus viñetas dicen tanto con tan poco y siempre aciertan.
Uno de esos comentarios revestidos del toque de humor, tan necesario y que, trasladado al caso, es como debemos  interpretar este tipo de debates parlamentarios, entiendo.
Reconozco que escuchando a mi Presidente, dudé por un momento si realmente vivo en su país.
Considero lo más acertado de la sesión el comentario hecho por un parlamentario: “1, 2, 3, despierte Sr. Presidente…..”
Uno más, uno de tantos shows que más bien parece, como bien apunta el cronista mencionado un debacle que un debate. Un palabrerío más preocupado en convencer a la audiencia, por cierto, cada vez más escasa, de lo mal que lo hacen los otros.
Si me baso en el discurso de nuestros “responsables” públicos, no soy capaz de llegar a la conclusión de saber, si nuestra situación es buena, mala, regular, o ninguna de las tres.
 Más de lo mismo, para quien gobierna, todo o casi todo bien, para quien no, todo o casi todo mal.
La Carrera de S. Jerónimo es más una jaula de grillos que un espacio destinado a solucionar problemas de la ciudadanía, es más, por si fuera poco en más de un  caso los crea, a los hechos me remito.
Les aseguro que para el próximo año vamos a recibir anuncios de una cierta relajación en la presión fiscal y otras, hasta puede bajar algún impuesto, ¿Por qué? ¿Habrá por casualidad elecciones?
Tendrán ustedes ocasión de escuchar anuncios a través de discursos tan cuidados como elaborados para convencernos de lo blanco que está lo negro, ¿Qué ocurrirá el día después, si el resultado fuese el que esperan? Se lo puedo adelantar sin temor a equivocarme.
En esta ocasión escuché a mi Presidente anunciar la aplicación de una tarifa plana de 100€ de cotización para las empresas a la Seguridad Social para un tipo de contrataciones, así como una actuación en materia de IRPF de exención para quienes ganen menos de 12.000€ al año. Grandes anuncios, que a poco que se observe la letra pequeña inmediatamente surge una pregunta ¿Pensará el Sr. Presidente que sus gobernados somos menores de edad? ¿Es posible que no le produzca pudor hacer tales manifestaciones y anuncios con tal ímpetu y convicción? Seguro que no, ¿Por qué? porque para dar tal pudor es imprescindible tenerlo, pudor u otra cosa.
Pues bien, aquello que mejor debemos hacer, es tomar esta escenificación con humor y no prestarles demasiada atención, los hechos ya no merecen nuestro cabreo. Lo que si merece, es nuestra reacción, ¡a ver si nos enteramos!
Si realmente queremos conocer el Estado de la Nación no hay mejor debate que fijarnos en nuestro día a día, ver todo aquello que nos rodea, la situación de tantas y tantas personas, tantas familias, tantas empresas, etc. ¡Ojo! No es lo mismo mirar que ver;  ese es el mejor reflejo del estado de nuestra nación; no el que nos cuentan desde un escenario siguiendo  un guión Holliwoodiano.
Es bastante fácil concluir lo comprensible que resulta observar como nuestros políticos han perdido tanta credibilidad, que según de quien  hablemos se puede decir que toda.


                                                                         D. Robles

viernes, 21 de febrero de 2014

¿HACIA EL TERCER MUNDO?

Esta tarde, me comentaba una amiga tomando un café, que había escuchado en un programa radiofónico a un economista de cierto prestigio decir, que para el año 2018 España se vería abocada a una situación similar a la que viven hoy países que conocemos como el tercer mundo si continúa la evolución de los últimos años.

Charlamos sobre ello y me surgen dos preguntas de inmediato: Por qué consideramos tercer mundo a los habitantes de unos países por el hecho de ser más desfavorecidos y por tanto más pobres que otros y cuyas causas que lo provocan darían para hablar mucho; y la segunda, si es necesario esperar al 2018 para enfrentarnos a esa realidad.

No será necesaria tanta espera para asomarnos a un horizonte que se me antoja a la vista. Son bastantes aquellas situaciones que  vivimos hoy que  nos aproximan a ese escenario: exceso de  gente empobrecida, exceso empobreciéndose, exceso en situación de exclusión, exceso de niños con problemas de alimentación (entre otros), servicios básicos en retirada, acotamiento y restricciones a la libre expresión popular, en fin, exceso de excesos.

Si establecemos otra comparativa con ese, llamado tercer mundo,  y nos fijamos en los representantes públicos, de uno y otro lado, por una parte, estamos acostumbrados a conocer las  prácticas  frecuentes donde los gobernantes se enriquecen desmesuradamente a costa del pueblo que subsiste de forma mísera. 
Por otro, aquí, un día sí, otro también comprobamos, cómo a nuestros cargos públicos se les descubre haberes de cierto volumen y difícil justificación honesta; corruptelas y malas praxis por doquier, mientras que a su pueblo lo sangran por todas partes para mantener el status del poder, mejor dicho, poderes. Todo aquello que corresponde al pueblo es recortado, ajustado, extinguido. ¿Se recortó  en estos años algo que afecte a la política?, ¿A los políticos?, ¿A cualquier otro de los poderes que reinan en el Reino?
De vez en cuando nos comunican algo que no deja de ser una declaración de intenciones, para hacer ver que hacen y que no es más que pura apariencia. No veo pues, demasiada diferencia entre esos líderes tan denostados  y los nuestros, que por acción, omisión, encubrimiento, o defensa, quien más, quien menos, tiene su alfombra con amplio volumen de vellosidad.
Nos anuncian una ley de financiación de partidos, fíjense un poco y se darán cuenta del paripé. A cualquier país de ese tercer mundo le sirve.

Nuestros jóvenes no hacen uso de cayucos para cambiar de orientación cardinal, pero se están yendo todos, aquí no hay futuro para ellos; paralelamente sí sabemos, disparar no sé qué cosa a los que vienen huyendo de la miseria y que parece que mata. Reconozco que una forma de combatir el desempleo, es que la gente se vaya, eso que la Ministra del ramo llama movilidad exterior y que le sirve, de paso, para atribuirse la mejora en unos datos que sólo ve ella y su entorno.
Pues bien, no creo que haya que esperar al 2018 para vivir una realidad que, salvando algunas diferencias, y si alguien no lo remedia, nos va a aproximar más a ese mundo que al que tuvimos.

 La alusión de este economista, si esto sigue así, la veo un tanto optimista. No obstante, siempre nos quedará el fútbol, Mesis, Ronaldos, Neymares y demás familia. Mientras tengamos esto ya somos del primer mundo, el resto importa poco.


                                                                                              D. Robles

sábado, 15 de febrero de 2014

LOS GOYA, OTROS, Y LA CAVERNA

Esta semana se celebró la XXVIII edición de los premios Goya, puesta en escena  y manifestación de la importancia de nuestro cine.
Son varios los ingredientes que reune el séptimo arte, la cultura en general, para hacer que no fuese una simple edición más y, por si hubiera pocos, el Ministro del ramo da la espantada, presentando unas excusas que no hay por dónde coger.
No hubo sorpresas y las alusiones a las ausencias así como las medidas adoptadas desde estancias gubernamentales  hacia el ámbito de la cultura fueron frecuentes y, entiendo sobradas de justificación. Era de esperar, es más, creo que también de agradecer, ¿por qué? Porque los silencios siempre son cómplices de las acciones y si hay algo que no debemos aceptar como sociedad, es las fórmulas utilizadas por los distintos poderes para silenciar aquellas voces que no gustan. 

El ámbito del cine siempre se caracterizó por ser una voz crítica, que en mayor o menor medida, con mayor o menor vehemencia dice lo que piensa;  lo dicen sus protagonistas a título personal,  también sus guiones y realizaciones.
Podremos estar de acuerdo o no con sus opiniones, con su puesta en escena o  no, pero hay que agradecer su manifestación, frescura y naturalidad.
Un colectivo tan numeroso como es este, al igual que cualquier otro es plural y por tanto de opinión no monolítica, ¡sólo faltaría! Bienvenida esa diversidad, que no es diferente a la del conjunto de la sociedad, y  su libre expresión.

Cine, (Cultura en general), Deporte, Ciencia, tres patas que representan muy bien la llamada Marca España y que me hace sentir orgullo de pertenencia, a pesar que paralelamente y con demasiada frecuencia muchos de nuestros  cargos públicos, sean del signo que sean, se encargan de echar por tierra cada vez que abren la boca.

Hay algo que merece, en mi opinión, una contundente crítica de rechazo: todas aquellas maniobras que se utilizan para silenciar a la sociedad, las voces críticas, las que molestan porque no gustan, las que no son obedientes, y las descalificaciones promovidas desde la presión (que se pretende) mediática.
Y aquí viene la segunda parte.

Con motivo de la noche de los Goya, hay quien no puede dejar pasar la ocasión para deslizar diatribas e improperios en toda dirección y a todo aquello que no obedece a sus postulados y convicciones.
Me refiero a esos comunicadores impregnados del ungüento de la verdad absoluta que no tienen ningún recato en hacer uso hasta del  insulto para dirigirse a cualquier persona  y colectivo que no resulta de su agrado.
Permítanme que en alusión a todos ellos elija un nombre, como claro ejemplo del dislate verbal. Un tal Jiménez  Losantos, ¿les suena?
Bien: este personaje, que dicho sea de paso, debiera estar muy satisfecho de pertenecer a un sistema como el que tenemos ya que, diga lo que diga, se le respeta y deja hacer; puesto que si viviésemos bajo uno como el que defiende él, probablemente no tuviera esa oportunidad.

Pues bien: sus alegorías al respecto, que reconozco no recibir en directo sino, como diría Cospedal, en diferido y que no pienso reproducir simplemente porque me produce vergüenza. Añado  la que en otra de esas alocuciones referidas a una población como es la minera pretendió no dejar títere con cabeza,  digo pretendió porque una cosa es la intención y otra muy distinta conseguirlo.
Atribuyó tales improperios a unos señores (los mineros) que por el mismo motivo anterior no voy a transcribir y como está en las ondas, cualquiera puede comprobar, aunque no lo recomiendo. Digo señores, con mayúscula.
¿Cómo es posible que alguien tenga el atrevimiento de expresarse en tales términos desde la más profunda ignorancia?
Digo esto último porque alguien con un mínimo conocimiento de la minería y su entorno no dice tales disparates. Este señor carece de conocimientos y sobre todo agallas, agallas para bajar veinte minutos a una de esas minas donde aquellos a quien alude como delincuentes, entre otras lindezas, y que están sobrados de ellas, pasan horas trabajando, poniendo en riesgo su vida un día sí y otro también.        Sr.  J. Losantos, no tiene usted agallas y mucho menos vergüenza, sólo las tiene para ofender, insultar y difamar, algo más propio de mala gente que de un profesional de un medio importante como es aquel que trasmite a través de las ondas.

La aptitud que entiendo, como más coherente ante estos personajes es simplemente ignorarlos; les reconozco y defiendo su derecho a expresarse como crean conveniente, pero no se puede tener en consideración tanta infamia.

Bienvenida la libertad de expresión, toda, cuando es ejercida con respeto y en los cauces racionales adecuados, también para quienes la ejercen desde la conocida caverna.

Mi apoyo, comprensión y complicidad a toda la gente del ámbito de la Cultura que libremente se expresa; también para el minero que demuestra cada día su nobleza y bravura, porque un minero es así  y el mayor de los rechazos a estos personajes mediáticos de tebeo.

                                                                                        D. Robles    



jueves, 6 de febrero de 2014

BROTES VERDES

¡Miren ustedes que le cogieron cariño al color verde nuestros políticos!
 Resulta curioso ver, cómo los mismos personajes que lo ven verde desde un balcón, lo encuentran gris tan pronto cambian de alcoba y viceversa.
 Fíjense: hace poco tiempo Rajoy y sus acólitos lo veían todo negro y era Rubalcaba y los suyos quien veía tonos verdes, ahora es éste quien lo ve gris y Rajoy verde reluciente. ¿Será el aire palaciego causante de ciertas averías cromáticas?
Me pregunto si incorporarse a la vida pública supondrá de forma inmediata asociar a la fisiología del interdicto algún síndrome de daltonismo. Estos desajustes cromáticos nos pueden llevar a pensar que en la medida que afecten a otros órganos vitales del gobernante de turno nos hagan sufrir a todos las consecuencias de sus desequilibrios.
¿Será esta la causa por la que estamos como estamos?

Superado el año 2013, duro donde los haya, el panorama que tenemos delante y detrás, que cualquiera puede valorar, sin  necesidad de ser economista ni otros doctorandos dado que lo vive en directo y, aunque sigan tocando la trompeta de color verde, cualquiera puede comprobar que estamos hechos unos zorros. Que salgamos de esta situación, creo que ya no es la preocupación principal, sino, cómo vamos a salir, cómo vamos a quedar de tocados y cuántos años deberán pasar para recuperar un nivel de vida adecuado, si fuere posible.
 ¿Lo verán los jóvenes que hoy tienen + - 25 años?
Como es poco probable, pido que nos dejen de literaturas dulces al oído, porque todo apunta a que saldremos muy tocados.

Nos dicen que las exportaciones van como un tiro y por ello estamos empezando a salir de la crisis, eso nos cuentan. Hay una exportación que no me cabe duda que va, no como un tiro sino como siete, es la exportación de divisas. Y en la variedad de esas frases hechas, tan repetidas y que todos terminamos asumiendo y hablando de ellas, también nos anuncian que se ve la luz al final del túnel, no sé bien que túnel ni que luz;  casi me atrevo a decirles a ustedes que prefiero no verla, al precio que la están poniendo; por cierto, ya queda poco para otra "subidita", ¿no lo creen? Ya veremos.

Creo adecuado añadir que después de tantas y tantas mentiras algún día dirán una verdad y nadie les creerá, les va a ocurrir como aquel pastor que vio al lobo; tantas veces lo vio y se burló de sus vecinos que el día que vino de verdad nadie le hizo caso y el lobo se comió  todo su rebaño y viene a cuento un comentario hecho por un periodista hace algún tiempo y que en un post anterior ya aludí que dice, que a la gente no hay que contarle lo que pasa sino aquello que interesa que sepa. Pues bien, sería bueno que esta serie de personajes dejen de contarnos “milongas” verdes, que eso que va tan bien, según ellos, es un porcentaje tan pequeño del PIB que ni se nota. Aquello que va muy mal y sí  es importante para la evolución económica de una sociedad como la nuestra, puesto que ejerce la función de motor, es el consumo y éste, sí que influye de forma importante en la evolución de dicho PIB. Ni está bien ni se espera porque las medidas que reiteradamente se adoptan contribuyen a su descalabro. Ese segmento de la población que mueve tal magnitud, millones de personas vinculadas a la pequeña y mediana empresa, autónomos, trabajadores, cultura, etc. está siendo triturado.
Están acabando con todo, arruinando derechos fundamentales, un auténtico proceso de sometimiento de la población.

Llevamos años insistiendo en la misma línea de actuación; las cosas empeoran y cuando siguen incidiendo quiere decir que  hay algo detrás de tanta perseverancia. Una corriente ideológica, un camino de transformación absoluta de nuestro modelo social. Hace algún tiempo que participo de la idea que esta crisis tan brutal que estamos sufriendo, no es económica como nos dicen y justifican. La economía es la herramienta utilizada para conseguir el objetivo, que no es otro que esa transformación  donde la mayor parte de la población pierde sus derechos y su nivel de vida un tanto digno en favor de quien promueve este cambio que no es otro que el poder económico, a través del gobierno de turno, para asegurarse su permanente engorde desmedido y avaro a la vez que el control de todo aquello que se mueve.
 Crecer, no con los demás sino a costa de los demás. Basta reflexionar un poco sobre los hechos acaecidos los últimos años para percibir el rumbo trazado. 
Por eso, desde la ventana de Moncloa se ve todo muy verde. Desde la mía grises nubarrones.

                                                                                                      D. Robles



domingo, 2 de febrero de 2014

LA ECONOMÍA SUMERGIDA


Esta semana conocimos a través de los técnicos de la Agencia Tributaria los datos que miden la llamada Economía Sumergida.

El dato en sí mismo, añadido a lo que se escucha al respecto por parte de las autoridades en la materia, además de preocupante me produce cierto desconcierto y hace que no sepa muy bien a que se refieren realmente cuando hablan de este concepto.

-Tal vez aludan a aquellos casos en que se lleva a la práctica una actividad económica al margen de la tributación correspondiente, y si eso es así hay que considerar que es un hecho impropio y por tanto susceptible de ser penalizado. Nada que objetar. Ya conocemos aquello tan nuestro de, “lo quiere con o sin factura”

-Quizá también, a quien pueda hacer algún trabajo sin factura por no poder emitirla debido a que, después de haber perdido el empleo y  otro tipo de prestación, es el único recurso que le queda como medio de vida, mejor, de subsistencia.

A diferencia del caso anterior, si éste es así, quien suscribe, no sólo lo entiende sino que acepta y les diré más. Si en la situación actual, en este momento necesitase llevar a cabo algún trabajo y sé que recurriendo a una persona en situación como la expuesta puedo ayudarle, públicamente digo que lo hago y me importa un pepino la factura y la opinión del Ministro del ramo. En este apartado no me produce ningún sonrojo declararme insumiso fiscal.

-Tal vez se estén refiriendo, no sé, a los titulares de valores del IBEX 35, o grandes corporaciones que evaden al fisco por varias vías: Las SICAV, Impuestos de Sociedades o simplemente sacando millones del país un día sí y el otro también, según parece.

Ustedes ¿Qué creen? ¿Se estarán refiriendo a éstos?

No sé por qué, tengo la impresión que estos últimos no computan en la economía sumergida, tampoco en la evasión de divisas ni en tropelías varias. Es más, tengo el convencimiento que pertenecen a una especie protegida, es decir, como el oso. Basta saber que cuando un técnico de la A.T. descubre algo interesante, bien se le destituye, bien se le traslada, o simplemente  se le retira el ordenador, según dicen.

Así que, con este panorama ¿Alguien tiene autoridad moral para perseguir y sancionar a día de hoy a quien para subsistir hace un trabajo sin IVA, por cierto, 21%?

Señores Gobernantes, empiecen a arreglar el cocido por donde deben, por sus amigos del tercer grupo y cuando hayan dado pasos en este sentido pidan compromiso al resto de la población; probablemente lo tengan, (salvo el inevitable % residual), entre tanto tengan el pudor de callarse.

Si ha lugar a estas situaciones, culpables son ustedes.

 Otro día les diré por qué, por si no lo saben.

En este momento más que de Economía Sumergida tendríamos que estar hablando de País Sumergido, porque es donde estamos, sumergidos sabe Dios dónde.

                                                                                    D. Robles


viernes, 17 de enero de 2014

EL PECADO DE F. HOLLANDE


Francia tiene un problema. Su Presidente, al parecer tiene una novia, eso se dice y como cabía esperar, una noticia de este calado trasciende fronteras. Conocida la noticia hubo un momento que llegué a pensar que Europa estaba en peligro.

A este lado del Pirineo no podía entenderse de otra forma, ya sabemos, estas cosas en casa del vecino siempre despiertan un interés especial. Es tal, que en este momento me atrevo a aventurar que desplazó a un segundo plano si el paro sube o baja, nuestra prima de riesgo se estabiliza, o si nuestro Presidente hace o no el ridículo en el Despacho Oval, con un alto porcentaje de posibilidades que  así sea.

Tengo la impresión que puede llegar a tener mayor seguimiento al sur de  la cordillera que en el propio País Galo.

Cuando salta una noticia de esta naturaleza  vinculada a un personaje público, siempre provoca la polémica y debate, hasta dónde llega lo público y donde empieza lo privado.

El día después de autos, tras haber sido conocido el hecho, escuché a un tertuliano televisivo de los habituales manifestarse al respecto, diciendo que una persona pública sólo puede ejercer el derecho a la privacidad en aquel ámbito exclusivo del entorno de la alcoba; lo demás debe ser público y conocido.

Por un lado me sorprende la consideración de esta privacidad dado que todos somos conscientes que lo que más seduce a la concurrencia y  hojas rosa vende es precisamente las alcobas y al fin y al cabo es lo que importa ¿no?, mucho más que si los salarios suben o bajan o si un juez absuelve a un delincuente económico, pongo por ejemplo, y aquí de eso se trata, de un asunto de alcoba, a no ser que mi percepción no se ajuste al caso.


Cualquier opinión,  sea compartida o no, ha de ser respetada, por ello tanto la apuntada como otras las juzgo bajo esta consideración y a partir de ahí planteo una reflexión al respecto.


Una persona, sea su función pública o privada ha de tener un espacio mínimo y suficiente para ejercer su privacidad, espacio que debe ser inviolable y donde nadie debe introducir sus narices,  se llame F.  Hollande, el Ejecutivo de una Multinacional, el Autónomo de la calle de arriba o Dolores de Cospedal. Una persona pública deberá rendir cuentas y ser transparente en todo aquello que afecte a lo público y toque lo que es común al conjunto de la sociedad, aquellas decisiones que influyen en la vida de la ciudadanía y todo cuanto supone la gestión de sus recursos, (por cierto, ¿Cuántos??? Colocamos al respecto?) Bien, este no es el caso de  hoy.  


¿Cómo se puede consentir que a una persona no se le respete ese derecho inviolable? A mí me preocupa poco, mejor dicho, nada, ni debe, si Hollande tiene una novia o siete; es su asunto y el de su entorno más próximo, no del vecino y menos de la prensa, sea rosa, amarilla o de cualquier otro color. Reconozco como cierto que todos tenemos derecho a la información y los medios  a informar; derecho y obligación, pero en nombre de estos derechos no se puede ejercer un trabajo bajo la premisa del vale todo, eso nunca ha de ser consentido, puesto que es la evidencia de la vulneración de otro derecho fundamental, en mi opinión prioritario a éste.


Es fácil comprobar, cómo en algún país de los considerados avanzados,  un Presidente puede ser el mejor de la historia que como en algún momento tenga una debilidad rosa puede ser fulminado socialmente.


No puedo dejar de preguntar, ¿Habremos perdido el juicio?

                                                                                                        D.Robles

sábado, 11 de enero de 2014

REIVINDICANDO LO PÚBLICO


Hace ya bastantes años se inició en nuestro país un proceso de traspaso a la iniciativa privada de empresas y bienes públicos, no sé muy bien, si por necesidad de liquidez o por otros menesteres a los que no voy a aludir por considerar innecesario, dado que es probable que todos ustedes tengan en mente. El caso es que, donde había entidades públicas que cumplían una función, pongo como ejemplo dos de la máxima actualidad, Banca y Red Eléctrica, hoy no sólo carecemos de ellas sino que todo apunta a que los titulares y beneficiados de tal proceso son también quienes gobiernan; bien podemos decir que la tortilla da la vuelta y de confirmarse es sencillamente terrorífico para el conjunto de la sociedad.
Los agoreros de lo público, instalados en el discurso secular de la eficiencia, siguen haciendo uso del manido argumento para justificar sus tesis y convencernos a través de su red mediática de lo incontestable del razonamiento. El siguiente paso, si nadie lo evita es la sanidad, después la educación y a continuación ya quedará poco bajo gestión pública. Sólo se habrá de poner bajo titularidad común aquello suceptible de ser, lo que conocemos como  rescatable, por ejemplo un banco en apuros.
¿Cuál es el proceso? Es muy sencillo de comprender. Banco o equivalente en apuros, el Gobierno  interviene, lo comunica a través de todos los medios;  a continuación se inicia la segunda fase, inyecta todo el dinero requerido para su saneamiento y salvación (dinero de todos nosotros, no lo olviden), eso no suele decirse del todo  y una vez a punto, tercera fase, ya está dispuesto para ser devuelto a su estado natural, es decir, sector privado, a un precio muy inferior, por supuesto, al dedicado a su “cura”. ¿A quién? tal vez algún conocido o quien asuma el compromiso de colocar con el tiempo en su consejo de administración a la mano benefactora. La causa de la crisis no importa. Es la aplicación del dogma que dice: los beneficios deben ser privados y las pérdidas (sea cual sea la causa) socializadas. Ejemplos recientes, CAM, NOVAGALICIA BANCO, BANKIA. ¿Les suena? Todo ello, por supuesto, bajo una estricta legalidad;  ya saben,  si hay algo que la Ley no nos permita hacer, bien cambiamos la Ley, bien elaboramos una, vía Decreto. El fin justifica los medios.
 Si nos dicen que lo público se gestiona tan mal y lo privado de forma tan eficaz no hay más que observar nuestro alrededor y observar un poco para convencernos de tal axioma. ¡Vaya si gestionan bien lo privado!
¿Alguien recuerda una compañía que se llama IBERIA? Era importante, tal vez, lo que se conoce como un buque insignia; se privatizó, ahora no es ni española, pronto desaparecerá como tal.
Pues bien, para quien como yo, sentimos la necesidad de no ser tan bien gestionados, reivindico y demando tanto una Banca Pública como una Compañía Eléctrica de la misma naturaleza, al igual que aquellos servicios indispensables en la vida de la población. Estoy seguro que no es problema de gestión, si ésta no es la adecuada sólo es consecuencia de que no hay interés en que sea la correcta.
¡Qué mejor forma de justificar la privatización de la Sanidad que ir dejándola sin medios hasta que los usuarios comiencen a demandar otra cosa! Medios, sean materiales, sean humanos. Lo que se dice, ir dejándola  morir poco a poco,  evitando el ruido, hasta que llegue el momento de los buitres.
Esta es una de las perversiones de nuestros gobernantes, una de tantas, se  dejan los servicios sin medios, se apoyan en la comunicación mediática afín para trasladar el mensaje que interese y la ciudadanía sin percibir  la maniobra permite la consumación de los hechos.
Siguiendo con la Sanidad, es curioso ver quién está detrás de  empresas que optan al pastel sanitario madrileño. Entre algún cónyuge, hermanos, primos y demás familia, todo queda en casa. Esta es la buena gestión de lo privado ¡vaya si lo es!
Por ello creo que debemos exigir no sólo el mantenimiento de lo que tenemos sino también la recuperación de los habidos, tan necesarios como los comentados para el conjunto de la población y el mantenimiento de la estructura social. Por supuesto bien gestionados, por qué, porque es posible

                                                                                            D. Robles

jueves, 2 de enero de 2014

DE STREPTEASE Y EMOLUMENTOS

Resulta que, haciendo un ejercicio de transparencia y responsabilidad nuestros cargos públicos dicen obligarse a publicar sus haberes, ingresos y patrimonio, antes y después de ejercer un cargo.
Hay incluso quien habla de haber hecho un auténtico streptease  patrimonial.
Pregunto, ¿Sirve para algo tal  manifestación de desnudez?
En primer lugar, a mí no me importa en absoluto los haberes de los demás, ni me preocupa ni debe, entiendo; tampoco de los cargos públicos, máxime  cuando no sirve más allá de un gesto a la audiencia y tal vez  para alimentar un poquito esa curiosidad, tan hispana, de interés por el conocimiento de aquello que no le es propio.
A ver si nos damos cuenta, de una vez, que cuando una persona hace público su patrimonio, lo hace de aquello que ya lo es, al menos de todo cuanto el fisco o cualquier otro órgano regulador conocen o pueden. ¿Alguien se le ocurre pensar que cualquiera de estas personas que pone sus bienes al desnudo va a mostrar también lo que está bajo el albornoz, si lo hubiere?
¿Sirve esto para evitar las corruptelas tan comunes a los desnudos?
De vez en cuando hay quien sale en los medios anunciando medidas anticorrupción, libros blancos de buenas prácticas, etc. ¿Quién de ustedes cree que esto sirve para algo? El autor de este comentario afirma que no sirve para nada, sólo son gestos para aparentar que hacen pero en realidad es lo que coloquialmente  denominamos “tiros al aire”.
Si realmente hubiese interés en acabar con esas prácticas tan interesantes bastaría legislar de forma adecuada.  ¿Por qué no se hace? ¿Afectaría, entre otras cosas a la financiación, llamémosle no transparente, de sus organizaciones? Y de paso a ¿Alguno de sus ejecutivos?
Bastaría con una ley que condenase de forma clara, concreta y contundente tales prácticas, de manera que, a quien se le pegue algo de lo ajeno le correspondiera una pena tan interesante como lo pegado, a la vez que en tanto en cuanto no devolviese hasta el último céntimo estuviere privado de libertad. Si así fuera, tal vez hiciese reflexionar un poco antes de sucumbir a la tentación,  pero como los libros blancos habidos hasta la fecha permiten que quien se lucra de forma indebida, con una ligera estancia en habitat sombrío, en el mejor de los casos, cumple y después a disfrutar de lo logrado,  así estamos.
¿Nunca se pararon ustedes a pensar y les llama la atención por qué nadie da un paso en elaborar una norma contundente anticorruptelas? 
Entenderán por qué, quien suscribe, cuando escucha los anuncios de declaraciones patrimoniales, no les presta la menor atención.
Si hablamos de retribuciones, observo que la ciudadanía, en uso razonable de su cabreo demanda reducir en la mitad o más los honorarios de sus señorías, entre otras cosas. Me parece oportuno, en este apartado, reclamar un poco de calma y decir que no debemos sacar las cosas de contexto; me explico:
A mí no me preocupa que sus señorías tengan una retribución digna, puedo aceptar más o menos alta si su trabajo responde a las expectativas puestas en ellas y con ello se dieran por satisfechas.  No creamos que éste sea un problema real que tenemos como sociedad, ni tampoco va a influir de forma importante en la economía nacional, es más, pienso que deben tener una buena retribución, siempre y cuando se dediquen a aquello para lo que fueron elegidas.
El problema lo encontramos cuando al margen de esto ocurre lo que vemos con demasiada frecuencia, ancha es Castilla y como dijo alguno, “yo vine a la política a forrarme”. Esto es lo que resulta intolerable y donde hay que decir ¡basta ya!
  • Sí creo que hay que exigir reformas  en aquellos conceptos que suponen una serie de privilegios que no se justifican puesto que son ciudadanos como todos los demás. Cotizarán en función de sus ingresos y al terminar su actividad pública, que debiera ser temporal, vuelvan a su trabajo y sigan cotizando ¿O no?
  • No entiendo por qué una persona por ser parlamentaria o cargo público tiene una normativa jurídica diferente al resto de ciudadanía, no llegaron de Marte ni de un estadio sobrenatural ¿Qué es eso de bordear la justicia en base a un tal aforamiento?
  • Legislar ya y penalizar la difamación. Veo con demasiada frecuencia su práctica. Al resultar gratuita, su uso permite el dicho, "embarra que algo queda” y hay señorías expertas en barrizales.
En resumen, ni declaración de bienes, ni libros blancos o azules, sí a retribuciones dignas, también adelgazamiento importante de administraciones y cargos y para lo demás LEGISLACIÓN.
                                                                                      D. Robles