El CIS habló,
también lo hizo Metroscopia, tal vez otros y, probablemente también haya quien
calló para no poner nerviosa a su audiencia.
El caso es que, hay
una coincidencia generalizada respecto al panorama político español.
A partir de aquí
se disparan las alarmas, los nervios, un
variopinto argumentario, justificaciones, pronósticos, profecías y sentencias.
Hay reacciones por
todas partes y para todo gusto, sobre todo desde las estructuras de los que
eran grandes partidos, y digo eran, porque todo apunta a que han de
prepararse para una larga travesía. Son
curiosas y según qué caso, algunas las interpreto más en clave de humor que en
el rigor de seriedad que debiera, no es para menos.
No les coja de sorpresa
que alguien termine en la consulta de un siquiatra tras haber sufrido un ataque
de nervios incontrolado.
Estoy recordando en
versión moderna aquellos momentos de la historia que anunciaban: ¡Que vienen
los rusos! Ahora en versión Podemos.
Tanto PP como PSOE, no
terminan de darse cuenta que si Podemos existe y cada vez con más fuerza es
debido, en gran medida, a lo bien que lo hacen e hicieron ellos mismos, desde
sus acciones de gobierno y desde sus estructuras de partido, podridas y
corruptas, según qué caso. La ciudadanía llegó a un punto y momento en que dice
basta, y puestos a establecer prioridades, la primera ha de ser higiénica y de
limpieza, por lo que es muy posible que
todo cuanto nos quieran contar ahora, es tarde. Lo que estamos esperando desde
la calle es una renovación y regeneración absolutas, sin medias tintas, y está
claro que nunca va a llegar de la mano de aquellos que alimentan, mantienen y participan de la golfería. No creo
necesario abundar en ejemplos.
Desde el PSOE se empezó
manifestando desde su estrenado liderazgo cosas como que, no habría pacto con
el populismo (me gustaría saber que entiende alguna gente por populismo).
Alguien con algo más criterio debió decir: “Pedrito tate callao” y calló; ahora
ya conocemos el discurso nuevo: ni una palabra en este sentido y van a ver
ustedes la evolución: claro, pueden ser necesarios. Al menos van variando el
discurso y adaptándolo a las circunstancias. Pero no se preocupen, esto no
quedará aquí, habrá salsa rosa en clave interna, ya verán. Habrán observado que
históricos como Felipe González se esfuerzan en proponer pactos PP-PSOE. No
importa que sean contra natura; dice que por sentido de estado. Más bien pienso
que es sentido de “chiringuito”; no vaya a ser que la gente termine sabiendo
más de lo que debe y se acaben las “poltronas”. Hay personas que cuando van consumiendo
ciertas etapas de la vida, debieran ser conscientes, dedicarse a pasear por el parque y
relajarse, puesto que es ley de vida que las neuronas vayan envejeciendo y les
lleve a desvaríos varios.
Desde el PP, siguen a
lo suyo, fieles al viejo discurso, asunto mono tema: meter miedo a la gente,
recuerden: ¡Que vienen los rusos!
Lo suyo es, tratar de
desprestigiar a los demás, ¡con lo que tienen en casa!, por si fuera poco,
Cospedal dice que hicieron todo cuanto podían frente a la corrupción, lo dice
sin ruborizarse ni manifestar un atisbo de vergüenza, aunque está claro que
para esto último, primero hay que tenerla.
Me pregunto que si
realmente no pueden hacer más y estamos como estamos, con las alcantarillas
atascadas, a qué esperan para largarse y dejar que los jueces hagan su trabajo,
porque no se engañen, en público dicen colaborar con la justicia, para hacer a continuación lo que ya sabemos
que hacen. Después les preocupa, asusta y no entienden que Podemos crezca en
apoyo popular.
Por otra parte los
medios tradicionales, afines al poder, que son casi todos, ya se encargan de
hacer su trabajo. Veo en las redes y otros, día sí y otro también, videos
manipulados, falsos, poniendo en boca de una persona expresiones y dichos que
no dijo, haciendo uso del corta y pega, para que diga otra cosa y con ello
asustar al populacho; lo triste es que, en medida importante lo consiguen y
quien lo cree termina cantando al unísono: ¡que vienen los rusos!
Yo no sé si las próximas
elecciones las ganará Podemos u otro, lo que sí sé es que, sólo por haber
conseguido lo logrado a día de hoy ya mereció la pena su nacimiento y presencia
en la sociedad española.
Estoy convencido que la
mayoría de la ciudadanía estábamos ansiando una revolución en la política del
país capaz de remover las entrañas de los “mastodontes”.
Nuestras armas son las
urnas, el verbo, la conciencia. Seguro que habrá más novedades de aquí a las
generales. El nuevo panorama político ofertará a Podemos y más, estoy
convencido: cada ciudadano tendrá diferentes opciones.
Miren, yo no sé todavía
a quien apoyaré con mi voto en las próximas elecciones. Lo que tengo claro, es
a quien no. Votar corruptos y golfos, me convierte en uno más, y no estoy
dispuesto.
Miedo a lo nuevo, el
justo. Digo una vez más. Si algo me lo debiera dar es lo que tengo ahora.
D. Robles